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Cambiando Vidas Alrededor del Mundo

Un producto innovador puede cambiar millones de vidas, y eso es precisamente lo que el Veloped de Trionic está logrando. El Veloped —conocido como el único andador todoterreno existente— está abriendo horizontes en todo el mundo. El Veloped de Trionic permite que personas de todas las edades que anteriormente se veían obstaculizadas por diferentes tipos de discapacidades, hoy gocen de la vida al aire libre: en los terrenos nevados de Suecia o las playas de Australia o incluso las montañas y rutas de senderismo en diversas partes del mundo —donde sea—. El Veloped, diseñado y desarrollado en Suecia, ha mejorado la salud e incrementado la felicidad de Jill Groves, una habitante de Pennsylvania, de 37 años de edad.

Artículo original en Real Travel Adventures, escrito por

“Es increíble lo mucho que el Veloped de Trionic ha repercutido en mi vida en tan poco tiempo”, comenta Groves, quien comenzó a usar el andador en agosto del 2017, cuando ella y su marido decidieron emprender un recorrido a campo traviesa aprovechando el evento del eclipse. “He estado discapacitada durante unos 10 años y mi nivel de movilidad ha variado en ese tiempo, lo cual ha afectado sobre todo mi resistencia física y mi habilidad para caminar. A lo largo de los años he adquirido varios dispositivos con la esperanza de encontrar la mejor opción para mantenerme activa." Jill Groves posee una gran cantidad de aparatos para ayudarse a caminar: de todo, desde bastones y muletas hasta un andador con ruedas común, un andador de 3 ruedas y una silla de ruedas. Usa principalmente el bastón para recorrer distancias cortas y el andador con ruedas común para recorridos más largos. En el 2017, los amigos y familiares de Groves comenzaron a alentarla para que se volviera más activa y aventurera. Participó en varias caminatas de caridad de 5 kilómetros usando el andador, que era hasta cierto punto útil pero también un poco estorboso. “Cuando usaba el andador en terrenos agrestes, constantemente se atoraba y se iba hacia adelante al pasar por pasto, piedras, palos o baches”, comenta Jill.

“Es sorprendente lo mucho que el Veloped de Trionic ha repercutido en mi vida en tan poco tiempo”

Además, la fricción con el andador causaba irritación y ampollas en las palmas de sus manos si no usaba guantes. Debido a estos inconvenientes, Groves comenzó a buscar en Internet un andador más fácil de usar que funcionara mejor en cualquier tipo de terreno. Sabía que un neumático de mayor tamaño sería benéfico, y su objetivo era encontrar un aparato que le ayudara a realizar caminatas de hasta cinco kilómetros y que la acompañara en su próxima aventura a campo traviesa. Descubrir www.trionic.us durante dicha búsqueda, cambió la vida de Jill. El Veloped de Trionic parecía justo lo que necesitaba.

“No podía esperar a que me lo entregaran para poder probarlo”, cuenta Jill. Fue muy emocionante el día que lo recibí en una caja de tamaño industrial, con dos manijas reforzadas con plástico (¡que, por cierto, facilitaron mucho el trabajo de los empleados de la paquetería que me la entregaron!). “Las instrucciones de montaje eran muy sencillas”, comenta Jill. “Básicamente solo tuve que colocar los neumáticos y ajustar la altura del manillar”.

Los neumáticos del Veloped se quitan fácilmente con sólo presionar un botón, lo que permite transportar el andador con más facilidad, y el manillar tiene muescas enumeradas para identificar un ajuste preferido. Tan pronto dio su primer paso, Jill Groves quedó enamorada aquel día de verano.

“Probé el Veloped en el patio. Era fácil caminar sobre el pasto y las raíces de los árboles e incluso por los adoquines. Hasta lo probé sobre el hoyo donde hacemos las fogatas que está lleno de piedras, palos y troncos pequeños. Nada detenía al Veloped y yo quedé enamorada de él.” Una semana después de la llegada del Veloped, Jill lo usó para participar en su caminata de 5 kilómetros.

“Caminaba más rápido que con cualquiera de los otros”, cuenta Jill. “Caminaba sin tropezar ni atorarme con nada, así pasara por bordillos, piedras o drenajes de alcantarillado, que hubieran sido obstáculos para un andador con ruedas común. Como los asientos se deslizan, nunca tengo problemas para caminar cómodamente y con seguridad dentro del andador, lo cual también me ofrece la libertad de dar pasos más grandes sin golpear el andador con mis pies o espinillas. La cesta es excelente para sostener botellas de agua y otros artículos sin riesgo de que se caigan. Incluso tiene su propia cubierta para proteger los artículos de la cesta cuando llueve”. El Veloped atrajo la atención de muchos ese día y me preguntaban qué tipo de aparato era ese.

“Ya que no luce como un andador normal, sentía que mi discapacidad era menor y eso me daba más confianza”, cuenta Jill. “Por primera vez en años, iba al paso de las personas sin discapacidad ¡y en una carrera!” Finalmente llegó el día del anhelado viaje a campo traviesa en compañía de su marido, Derrick. Los Groves viajaron en un coche pequeño en el que transportaron al Veloped sin problemas. Colocaron el andador en un portabicicletas sujeto al gancho de remolque del vehículo. La primera parada fue un campamento en Missouri donde los Groves observarían el eclipse.

“Ya que no luce como un andador normal, sentía que mi discapacidad era menor y eso me daba más confianza”

“No tuve problemas para caminar por el campamento y el Veloped me servía para transportar mi ropa sucia cuando necesitaba lavarla”, comenta Jill. “La dueña del campamento usaba un andador con ruedas pero le presenté al Veloped y le encantó. Lo utilizó para moverse por el campamento y visitar personalmente cada zona donde alguien acampaba.” Después del eclipse total de sol, los Groves se dirigieron a Arkansas para visitar un campo de minas de piedras preciosas. Allí fue donde Jill apodó al Veloped como “Jasper” (jaspe), la piedra preciosa que más recolectaron los Groves.

“Eran hectáreas de tierras de cultivo con algunos caminos de grava. Lo único que detenía al Veloped eran los surcos hondos en la tierra. En todo lo demás no tuve problemas para moverme, incluso podía pasar por charcos fangosos que otros no se atrevían cruzar. También pude pasear por el pueblo donde nos alojamos y visitar sus tiendas y restaurantes. No todas las zonas tenían aceras, pero yo me desplazaba como si las hubiera”. Si todo esto que comento hace parecer que el Veloped es mágico, es porque lo es.

“Subir a la cima del monte Mitchell era nuestra siguiente aventura”, cuenta Jill. “El Veloped me ayudó a caminar hasta el mirador en la cima”. Después de todo lo que experimentaron, los Groves querían vivir algo que sin el Veloped sería imposible. El destino final del viaje de los Groves fue Carolina del Norte, donde visitaron varias playas a lo largo de la costa.

“Ya que no luce como un andador normal, sentía que mi discapacidad era menor y eso me daba más confianza”

“Tenía temor y pensaba que quizás el Veloped por fin se enfrentaría a un rival digno y yo iba a tener que batallar o no iba a poder caminar en la arena seca ni donde las olas mojan la arena”, recordó Jill. “¡Qué equivocada estaba! Caminé sin problemas por la playa y justo hasta el agua sin batallar ni perder el equilibrio. ¡Hacía ya unos diez años que no podía hacer eso! Luego mi marido y yo dimos un encantador paseo a lo largo de la orilla del mar al atardecer. Fue algo maravilloso; ya había entrado la noche y yo no quería irme de allí”. El viaje de Jill fue un sueño hecho realidad y terminó fascinada de poder participar en las actividades que sin el Veloped de Trionic, hubieran sido imposibles.

Y ahora que Jasper forma parte de la vida de Jill Groves, su futuro luce radiante.

“El Veloped realmente ha mejorado mi vida y me da la confianza de hacer más cosas y emprender muchas más nuevas aventuras en el futuro”, dice Jill.

La empresa Trionic, fundada por un grupo de jóvenes en Suecia, está cambiando y mejorando la vida de personas en todo el mundo. Las discapacidades se han convertido en capacidades, y lo imposible ahora es posible.

Este artículo fue publicado originalmente en Real Travel Adventures. Visite el sitio para conocer más historias similares.


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