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¡Ah, Trionic! ¿Que por qué lo amo? ¡Déjame te cuento!

¡Luce fantástico, es resistente, ligero y no hay ningún tipo de terreno que le presente dificultades! ¡¿Cómo podría no amarlo?¡ Después de utilizar el andador de Trionic durante más de dos años, ¡me siento completamente feliz! Recomiendo muchísimo Trionic.

¡Y no miento, una de las razones por las que amo a mi andador Trionic 12er es porque luce genial! Lo sé, lo sé, me escucho muy frívolo… pero sí es importante. Soy un hombre activo de 53 años de edad con dos hijos adolescentes y con un problema de esclerosis múltiple (MS) desde hace más de 25 años. Al pasear con mi Trionic, ¡¡él acapara toda la atención y no mis piernas torcidas!! Pero eso no es todo… Este andador tiene mucho más que ofrecer que tan solo una buena apariencia. El andador Trionic es resistente y estable, ¡pero al mismo tiempo es lo suficientemente ligero para cargarlo fácilmente al meterlo a mi coche o sacarlo de él! ¡El andador Trionic tiene frenos que funcionan incluso si llueve! Gracias a sus neumáticos, sus frenos, y hasta su diseño y su excelente estructura, ¡yo me siento de maravilla cada vez que salgo a pasear con este bebé! ¡Esa grata sensación es lo que me hace llevarlo a todos lados!

«¡El andador Trionic tiene frenos que funcionan incluso si llueve!»

Era el año 1991 y yo tenía 26 años de edad cuando el médico me dijo que mi neuritis óptica y el hormigueo en mis extremidades posiblemente continuarían hasta convertirse en MS. “Consíguete una buena silla de ruedas y comienza a prepararte para tu discapacidad”, fue lo que el médico me dijo… Pero como soy algo testarudo, mi respuesta fue volverme más activo de lo que siempre fui.

¿Por qué? Porque quería seguirme moviendo mientras pudiera. Dejé de utilizar elevadores… ¡yo quería las escaleras! En aquella época vivíamos en el condado de Marin, al norte de San Francisco, y lo primero que hice fue dejar de transportarme al trabajo en mi automóvil y mejor opté por hacerlo en mi bicicleta de montaña.

¡Después de un año ya estaba escalando el Monte Tamalpais en el condado de Marin! ¡Una cuesta arriba de 2,000 pies (610 m)! ¡Resulta que las investigaciones más importantes demuestran que el ejercicio es lo mejor que puede hacer una persona con MS para evitar el desarrollo de la enfermedad! ¡¡Qué suerte la mía!!

A veintisiete años de aquel entonces, lenta pero permanentemente, mi movilidad se ha vuelto más limitada. Hoy me siento agradecido de vivir en un pequeño poblado costero en la zona norte de California, al norte de San Francisco. Desafortunadamente, este pequeño poblado no está hecho en lo absoluto para los andadores convencionales: ¡algunas de nuestras “aceras” están cubiertas de hierba!

Tenemos algunas calles adoquinadas y muchos caminos de grava… Pero el Trionic no tiene problema alguno para desplazarse en ellos. ¡Sí, tengo MS, pero mi vida no deja de estar llena de aventuras! Mi vida no se ha terminado. ¡Aún queda mucho por explorar y yo aún tengo mucho por ofrecer! Mi Trionic me permite disfrutar de los caminos de grava a lo largo de la costa. Mi Trionic me permite explorar los jardines botánicos con mis hijos. Mi Trionic me permite pasear por todo el poblado de Mendocino… ¡Mi andador Trionic me permite vivir! Conócelos en www.trionic.us

Les agradezco toda la ayuda que me han brindado,

James N, un usuario de Trionic desde el 2016.


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